viernes, 3 de abril de 2015

Reflexiones Primaverales: Los caminos de la vida


Es de todos sabido que la analogía del camino y la vida ha sido ampliamente utilizada por poetas, compositores, conferencistas, locutores, merolicos, padres de adolescentes, Donjuanes y Mirreyes. Yo no quiero quedarme fuera de tan selecto grupo, así es que aquí van mis reflexiones primaverales:

No hay un solo camino. Si bien algunos pueden presumir que partieron del mismo origen, o que llegaron al mismo destino, la realidad es que cada vida es un camino distinto, y la forma como lo recorremos es muy personal: Nadie va por la misma ruta que otra persona. Cada uno lleva su paso, y a lo largo del camino, puede variar, en veces para ir más rápido, en otras para frenar un poco, y algunos inclusive, para hacer una pausa en el camino.

Al inicio de ruta, siendo niños, las posibilidades son infinitas. Cualquier decisión, concesión, triunfo, logro, decepción o fracaso ajusta la ruta. Como padres nos desvivimos por brindar a nuestros hijos la mayor y mejor colección de mapas y guías para el trayecto. Pensamos ingenuamente que así podremos garantizarles el no sufrir, el no llorar, el no esforzarse, el no luchar. Y digo ingenuamente por dos cosas. Primero, por que sin esfuerzo, lucha, llanto y un poco de dolor cuesta trabajo apreciar el camino y las cosas buenas que van apareciendo en el mismo. Segundo, porque todo eso lo  pensamos desde nuestra senda, desde nuestra ruta, desde nuestro mapa. ¡Cómo si no supiéramos que ellos decidirán su ruta y escribirán su propio mapa!

Ya en la juventud, con un poco de gracia y otra cosita (como dice la canción), aprender de los tropiezos sirve para enderezar la brújula, fortalecer la prudencia y forjar el criterio que al final nos ilumina para saber que batallas pelear y cuales no. Aún entonces hay muchos destinos posibles, pero con cada paso, con cada decisión vamos descartando algunos de ellos o descubriendo algunos nuevos. Cuando la vida adulta nos alcanza generalmente estamos ya encarrilados, casi siempre en una senda difícil de abandonar por gusto, comodidad, satisfacción, seguridad, compromisos, etc. Dije generalmente porque conozco algunos “Cuaren-Teens” que aún andan por ahí dilucidando que quieren ser de “grandes”. Hazme el favor.

Andando y andando, los más afortunados (como yo) pueden encontrar a alguien con quien caminar juntos el resto del camino. Lo curioso es que aún caminando de la mano cada uno ve, siente, huele, comprende, respira cosas distintas. Y por eso vale la pena compartirlo, porque el camino se enriquece. No me pidan explicación: es un misterio divino. Andando pues, que la senda no se hace sola. Salud.

PD. Una disculpa por la ausencia de las últimas semanas. La musa dejo la puerta abierta y se metieron los pendientes del trabajo. Ya puso una cerradura adicional que esperemos funcione.


De verso en verso

Líneas clásicas del maestro Machado, cantadas por Joan Manuel Serrat. Lo andado andado está. Lo no andado si lo podemos cambiar.

“Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.”

Antonio Machado, 1875-1939
 

La nota musical

No estamos solos, no vamos solos. Nunca ha sido así ni lo será. Alguien decidió ofrendar su vida para darnos más. En su honor, una de mis melodías favoritas de Mecano:

Colgado de dos palos
y amarrado por los pies y por las manos
me pregunté quien lo pudo hacer
Trepé por la madera
y aparté de tu cara la melena, y te besé
tres palabras rotas escaparon de tus labios:
Tú… tú y yo.

“JC”, Mecano, Álbum: Aidalai, 1991

 

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Publicado el 03/04/2015 en
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jueves, 5 de marzo de 2015

Política Monetaria


Los que andamos rondando los cuarenta hemos contemplado con tristeza la evolución de nuestros billetes y monedas. Desde los ochentas hasta el día de hoy, además de ediciones especiales, nuestros billetes y monedas han cambiado ya varias veces. Por simplificar, podemos decir que en estos años hemos conocido los pesos viejos, los nuevos pesos, los pesos reloaded (ya cuando les quitaron los ceros) y más recientemente los pesos de polímero.

Yo hubiera pensado que con tanta experiencia acumulada, tantas ediciones de billetes y monedas, y después de tantos diseños y rediseños tuviéramos en este siglo XXI un esquema monetario cuasi perfecto, ejemplo para el mundo, referencia para los países en desarrollo y… no. Parece que no. A los mexicanos nos encanta re-inventar el hilo negro y el agua tibia. Cuando alguien nuevo llega al mando, desecha la mayoría de las iniciativas y aprendizajes de la anterior administración. ¿Les suena familiar?

En fin, regresando al tema de billetes y monedas, como primer ejemplo traigo a su consideración nuestro preciosísimo billete de 1,000 pesos. Es verdaderamente una obra de darte y un merecido homenaje al padre de la Patria. Pero, ¿de qué sirve emitir un billete que nadie quiere porque en ningún lugar lo aceptan? ¿Entonces para que lo hicieron? ¿Para que te lo den en el banco, llevarlo de paseo y regresarlo al banco? ¿O es sólo un artículo de colección? Otro encantador ejemplo viene con las monedas de 50 centavos. Para empezar tenemos dos monedas totalmente diferentes. La primera es dorada y es más grande que la moneda de un peso. ¿Cómo por qué sería buena idea romper la relación tamaño-valor? Mi sentido común me dice que lo más lógico y sencillo es aumentar el tamaño conforme aumenta el valor. ¿O no? Por lo menos le pusieron una forma dodecagonal muescada (aplausos para la palabra dominguera. Gracias). La segunda moneda de 50 centavos es plateada, y prácticamente igual a la de 20 centavos. Su diferencia en diámetro es menos de 2 mm. ¿Entonces? ¿Cómo esperan que las distingamos? Bueno. Eso es si por casualidad llegan a nuestras manos. En realidad los centavos mexicanos ahora son un mito urbano, en especial las monedas de 10 y 5 centavos. Cuando pagas cualquier cosas en efectivo ya tienes que ir resignado a redondear para alguna buena causa o donárselos cajero o dependiente. Hace una semana la dueña de mis quincenas (y de mi corazón también) fue al banco a pagar un par de servicios, uno por 343.25 y otro por 255.22. Para cada uno extendió un billete de 500 pesos, porque luego esos también batalla uno para hacerlos circular. El cajero, de un conocido Banco Nacional de México, le regresó 156 pesos en el primero y 244 en el segundo. Es decir, entre ambos movimientos tuvo un saldo a favor de 1.53 pesos. Imaginénse ustedes que haga 10 movimientos así en una hora, en 8 horas laborables en 20 días hábiles de un mes: el señorcito (o señorita) se embolsa 2,448 así nomás bajita la mano.

Los negocios deberían estar obligados a darte tu cambio completo, y debiera haber una ley que prohibiera fijar precios de artículos y servicios que no puedan ser pagados en efectivo. Por ejemplo, un precio de 99.99 debiera cambiarse a 99.90 porque no tenemos monedas de 1 centavo, y el comercio debiera estar obligado a darte tu minúscula monedita de 10 centavos después que pagas. ¡Ay ahá! Se vale soñar. Salud.




La nota musical

Queridos lectores: Vayan aprendiéndose esta canción de me-mo-ria. Por como va el tipo de cambio del dólar, el precio de la gasolina y la inflación, pronto será la canción de moda en todo México.

No tengo dinero ni nada que dar,
lo único que tengo es amor para amar.
Si así tu me quieres te puedo querer,
pero si no puedes ni modo que hacer. 

“No tengo dinero”, Juan Gabriel, Álbum: El Alma Joven, 1971

 

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Publicado el 06/03/2015 en
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viernes, 27 de febrero de 2015

Tiempo de Decisiones

El siguiente relato lo escuché hace algunos meses. Quien lo platicó afirmó que es verídico:

Un empecinado seguidor de las Chivas de Guadalajara enfermó repentinamente. Después de una larga y no fácil fase de diagnóstico, los doctores comunicaron a el y a su familia la triste noticia: la enfermedad tenía un avance tal que cualquier cura era inalcanzable.

Más aún, este mal terminal ponía un pronto tiempo limite a los días felices de este aficionado, que decidió cerrar su camino en casa, rodeado de sus seres queridos. Conforme fueron pasando los días, y sus capacidades fueron disminuyendo, pidió reducir las visitas al mínimo, recibiendo solamente a la familia y amistades mas cercanas. Entre ellos se contaba su compadre, compañero de vida, de aventuras y en algún tiempo de trabajo, pero no de afición: curiosamente lo único que empañaba amistad tan profunda era que este último veneraba a las Águilas del América, con historia, folclore y todos los accesorios.

En una de tantas visitas, que también fue una de las últimas, el enfermo le dijo a su viejo amigo: “Compadre: Tengo una decisión muy importante que comunicarte”. Aquel se puso en pie y se preparó para escucharlo, si es que hay alguna manera de prepararse para estos momentos. Con mucha solemnidad y a media voz le dijo: “He decidido hacerme Águila”. Mudo de la sorpresa, el compadre se le quedó mirando sin creer lo que acababa de escuchar.

Después de unos momentos pudo articular:  “¿Águila tu? ¿Te sientes bien? ¿Estás seguro de lo que dices o ya empezaste a delirar?” Y el otro le contestó: “Estoy bien compadre, en mi sano juicio. De hecho hay pocas cosas en mi vida de las que he estado tan seguro.” Todavía incrédulo, el amigo le dice: “Pues entonces no queda más que felicitarte. Finalmente reconoces lo que es bueno. Bienvenido al rebaño.” Pero el ex-chiva le replicó: “Compadre: yo no estoy reconociendo nada.” Y el extrañado Águila le dijo: “¿Y entonces por qué el cambio?” Y el otro concluyó: “Fácil Compadre: de que pierda un aficionado el Guadalajara a que lo pierda el América, pues que lo pierda el América ¿no?”

Estamos iniciando periodo electoral. Decidamos sabiamente. Decidamos por los motivos adecuados. Decidamos. Cambiemos nuestra decisión si es necesario, pero decidamos. Lo único que no se vale es no decidir. Salud.


De verso en verso: Más sencilla.

Hoy, con motivo del inicio de la Cuaresma, tomamos prestadas unas líneas del poeta español León Felipe. ¿Serán solo versos? ¿O es un clamor de esperanza para nuestra Iglesia?

Más sencilla… más sencilla.
Sin barroquismo,
sin añadidos ni ornamentos.
Que se vean desnudos
los maderos,
desnudos
y decididamente rectos.

Los brazos en abrazo hacia la tierra,
el astil disparándose a los cielos.

Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto…
este equilibrio humano
de los dos mandamientos.
Más sencilla… más sencilla…
hazme una cruz sencilla, carpintero.

 

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Publicado el 19/02/2015 en
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jueves, 12 de febrero de 2015

Un poco de miel en nuestras vidas

Estamos a pocos días del muy célebre “Día del amor y la amistad”. Como es costumbre en esta fecha, desde temprana hora, las redes sociales se inundarán de textos, poemas y comentarios híper-ultra-mega-melosísimos. Cuando menos nos demos cuenta, un enorme grupo de entusiastas inundarán nuestro muro y nuestros chats, y en menos que canta un gallo, estarán desbordando corazoncitos,  gatitos, globitos, perritos y cualquier otra persona, personaje, animal o cosa  bonita, tierna y sonriente que se pueda escribir en diminutivo (in-dis-pen-sa-ble). Advertencia al público en general: cuidado al tomar el celular, tableta o computadora, ya que estará un poco pegosteosa y empalagosa. Un subgrupo de esta población izará la bandera de la nostalgia, recordando aquello que fue y terminó o bien lo que pudo haber sido y nunca fue. Otro subgrupo se quejará amargamente por aquel o aquella que lo dejó ir, utilizando metáforas y analogías complejas para tratar de hacerle ver a aquel o aquella que aquel rompimiento o abandono fue un error. Hubo un tiempo en que intenté explicarles tierna y suavemente a estas personitas que aquel o aquella ni siquiera lee esos textos, pero es imposible: “El corazón tiene razones que la razón no entiende” (Blaise Pascal).

Aunque este día es digno de admirar, y es celebrado por el 99% de las personas… ok, ok… exageré. Va de nuevo.

Aunque este día es digno de admirar, y es celebrado por el 98% de las personas, vale la pena destacar un movimiento que está tomando fuerza poco a poco en las redes sociales. Precisamente el día previo, un grupo cada vez mayor de disidentes, rebeldes, inconformes o un poco de las tres cosas se manifiestan públicamente en contra de la manipulación comercial, el exceso de melosidad o ambas. Desde el 13 de febrero muy temprano algunos avisan que no estarán disponibles en redes sociales el día 14 (gracias por el aviso: en medio de tantos globos y corazones cualquier publicación o comentario se extravía fácilmente en el muro y hubiéramos estado preocupadísimos de no verlos por ahí), otros hacen discursos encendidísimos en contra de la comercialización de conceptos tan dignos y sublimes como el amor y la amistad; y los menos, abiertamente en estado “grinch” fuera de temporada, despepitan contra todo y contra todos los que manifiesten la más mínima expresión de ternura (A estos últimos sólo me permito preguntarles: Si tú no traes la piedra en el zapato, ¿por qué cojeas?).

No importando si eres un meloso irremediable, o si formas parte del movimiento opositor en cualquiera de sus formas, o si simplemente prefieres mantenerte en una cómoda e indiferente neutralidad, te invito a pensar lo siguiente: A menos que te encierres todo el día en tu casa, no hay manera en que puedas evitar, escapar o salir inmune de este día. Relájate, respira profundo y búscale el lado positivo. Este día, con todos los defectos que pueda tener, es un buen pretexto para mandar una nota o una flor, devolver una llamada, regalar una sonrisa, estrechar una mano nueva, retomar una conversación, abrazar algún ser querido, dar o recibir un beso, etc. Piénsalo: Lo vamos a vivir de todos modos. El mundo se llenara de rojo por un día. ¿Por qué no aprovecharlo?

Salud.


La nota musical:
Falta poco para un fin de semana repleto de miel y corazones, así es que vamos allanando el camino. Para ello una melodía llena de romance, emblemática de finales de los ochentas.

Te amo
desde el primer momento en que te vi
y hace tiempo te buscaba y ya te imaginaba así.
Te amo
aunque no es tan fácil de decir,
y defino lo que siento con estas palabras.
Te amo

“Te amo”, Franco de Vita, Álbum: Al Norte del Sur, 1988


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Publicado el 12/02/2015 en
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miércoles, 28 de enero de 2015

Aquí vamos de nuevo


Querido mío, querida mía: ¡Hola! ¿Cómo has estado? ¿Me extrañaste? ¿No? ¿Al menos me recuerdas? Soy tu Pepe Grillo personal, tu voz interior, tu personalísimo abogado del diablo. Entiendo que no me recuerdes después que prácticamente me amarraste y amordazaste un lejano día de diciembre del 2014, para finalmente dejarme abandonada en un rincón. Soy tu conciencia, no te hagas, bien que me conoces. Sabes que siempre estoy aquí aunque a veces con tanto ruido no me puedas escuchar. En fin, de vuelta al trabajo. Como parte de mi honrosa función (por favor lee bien, dice honrosa, no horrorosa) estoy obligada a recordarte que cerraste el 2014 con demasiada euforia y entusiasmo. Seguramente los romanos, célebres por sus interminables pachangas y bacanales, te hubieran levantado un altar o al menos solicitado una asesoría completa. No, no, no. No estoy criticando ni cuestionando tu excelente desempeño en el Maratón Guadalupe-Reyes. Me queda claro que cuando te propones algo, casi casi siempre lo cumples (especialmente si se trata de andar en la fiesta). Comprende: No me estoy quejando de me hayas ignorado casi ocho semanas. En mi papel de Conciencia Consciente, más bien me preocupa que pretendas tramitar tu reinscripción al susodicho Maratón desde ahora, y además que tu cabecita loca esté considerando inaugurar y patentar el Reyes-Guadalupe disque para “no perder el ritmo”, “darle continuidad a los objetivos alcanzados”, “consolidar los triunfos”, “perseguir nuevos horizontes” y no sé que tantos otros pretextos que te estás inventando. Querido mío, querida mía: ya estamos por terminar enero. Es momento de poner en orden la vida, la comida y el descanso. Sé que tú lo sabes, no quieras culparme a mí.

¿Qué pasó con tus propósitos de año nuevo? ¿Cómo la llevas? ¿Ya empezaste el ejercicio? Yo solo te recuerdo que quedaste con tus amigos de ir a ese evento en el segundo semestre. Además tienes que cuidarte, ya no estás tan joven. Mira tu cabello en el espejo… ya se te empezó a terminar el tóner… hay que ser realistas. Y, ¿ya hablaste con esa personita que me habías prometido? ¿Por qué no? ¿Cómo quieres que se arreglen las cosas si no le hablas? ¿O estás esperando un encuentro “casual”? Ja, ja, ja. Quédate sentado. No va a pasar. ¿Y lo de leer un poco más, cómo va? Acuérdate que los comics y las revistas de la estética no cuentan. No te hagas, tienes que ponerte a leer. Comienza por apagarle a la televisión. Seguro que, o te pones a leer o te quedas dormido para levantarte temprano a hacer ejercicio.

Querido mío, querida mía: sólo soy tú apuntando a un futuro mejor. No me calles, no me ignores. Salud.
 

La nota musical:

Algunas canciones pueden permanecer vigentes a pesar del paso de los años. ¿Será está una de ellas? Al menos su mensaje sí.

Chico tienes que cuidarte,
¿Cuánto crees que durarás así?
¿Cuánto crees que tu organismo podrá resistir?
Chico tienes que cuidarte,
¿Cuánto crees que durarás así?
¿Cuánto crees que tu organismo podrá resistir?

“Chico tienes que cuidarte”, Hombres G, Álbum: Voy a pasármelo bien, 1989

 

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Publicado el 28/01/2015 en
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miércoles, 21 de enero de 2015

Son las letras la clave secreta

Recuerdo que siendo yo niño mi mamá tenía una colección de libros de Agatha Christie. Los títulos llamaron mi atención tan pronto pude leer y tener un vocabulario más o menos decente: Muerte en el Nilo, El truco de los espejos, Diez negritos, etc. Al principio a escondidas, y luego descaradamente, me sumergí horas enteras en un mundo de misterio y aventura. En mi imaginación fui testigo de como el famoso detective Hércules Poirot desenmarañaba decenas de pistas para lograr atrapar al malhechor. Desafortunadamente esta colección dejó de existir paulatinamente, pues de préstamo en préstamo se fueron haciendo menos. Para mi décimo cumpleaños, mi prima Norma (en su papel de madrina) me regaló “La Cabaña del Tío Tom”, de Harriet Beecher Stowe. Recuerdo haberlo leído de poco en poco, de escena en escena, pues estaba muy impresionado al conocer de cerca la barbarie que fue la esclavitud de los afroamericanos. El libro tiene un lugar preferencial en mi librero, y se conserva en buen estado a pesar de pasar ya de las tres décadas de vida.

A Julio Verne lo conocí en casa de mi tío Mario, que tuvo la feliz ocurrencia de comprar una colección llamada “Obras Completas de Julio Verne”, grandes libros empastada en tonos rojos y naranjas. Cada vez que pasábamos de visita, mientras mis papás y él se enfrascaban en largas pláticas, yo fui leyendo de poco en poco varios libros de la colección.

Esas son algunas de las lecturas que más recuerdo de mi niñez y adolescencia. Hoy, la industria literaria ha descubierto un mercado muy fructífero en la niñez y la juventud. Hoy día, más que antes, se entusiasman los chamacos con sagas y colecciones que, de tener éxito, más tarde son llevadas al cine. En los últimos años, en mi papel de padre, me he puesto a leer muchas colecciones para niños y adolescentes; primero para supervisar qué leen mis hijos, y luego, por mera diversión y, ya para serles franco, con un poco de envidia por la oportunidad que tienen mis hijos de encontrar aventuras, misterio y romance juvenil. Estoy seguro que algún día llegaran a los clásicos. Todo tiene su tiempo. Eso no me preocupa. Y así, mientras mis hijos han ido creciendo, diversos textos y colecciones se nos han aparecido en el camino. Hemos leído, platicado y discutido a “Harry Potter” (mi hija creció con el mago, y yo vi crecer a Hermione… jajaja), “El número cuatro” (excelente colección de ciencia ficción. Lástima que solo le alcanzó para la primera película), “Jumper” (de los libros que más me han gustado en este género), la saga “Crepúsculo” (curioso amasijo de sangre y miel. Todavía sigo empalagado). Con el más pequeño, estamos disfrutando las travesuras de “El diario de Greg”, porque acabamos de superar las aventuras de “Gerónimo Stilton”. De los más recientes puedo comentarles que “Maze Runner” no fue de mi agrado, ni en el cine ni en los libros; y “Divergente” me quedó a deber en el desenlace. “Los Juegos del Hambre”, con todo y Jennifer Lawrence, muestra a los lectores los riesgos de un gobierno absolutista; mientras la saga de “El Hechicero” (son 7 libros) resucita mitologías de todos los tiempos y todos los países. ¿Qué les puedo decir? Me divierto y tengo un buen pretexto para compartir y platicar con mis hijos. Buena práctica para las tardes de invierno que aún nos restan. Salud.


La nota musical:

Una canción para remover polilla en las neuronas. Si la oíste, estoy seguro que la recodarás.

En los libros hallarás el Tesoro del Saber
para ti todo será si aprendes a leer.

Pues son las letras, la clave secreta
que a mundos nuevos te deja entrar
hay letras gordas, otras flaquitas
o alargaditas, grandotas, chiquitas
que tienen tres curvas o son derechitas
también, y que al ponerlas unas con otras
parecen notas de una canción.

“El Tesoro del Saber”, Burbujas, Álbum: Burbujas, 1979

 
 
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Publicado el 21/01/2015 en
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miércoles, 14 de enero de 2015

Eres como llegaste

Estoy celebrando 19 años de iniciarme en la profesión de padre. En honor a tan importante ocasión, les comparto unas líneas que a partir de hoy no son mías: son propiedad de quien me entregó mi título de padre. Salud.

Eres como llegaste
y como llegaste eres:
eres impredecible
y así fue como llegaste.


Siempre claro e impetuoso
es tu canto y tu palabra.
Eferveces cuando hablas,
enamoras cuando cantas.

Una lente es la herramienta
con que extiendes tu mirada.
La memoria de familia
en tus manos se resguarda.

Eres firme, no te rindes,
aunque todo vaya en contra.
Cede un poco, sólo un poco
más se avanza cuando amaina.

Con tus alas ya maduras
sólo queda el horizonte:
Vé y regresa cuanto quieras
aquí estoy para esperarte.

Cascabel: sigue sonando,
tu canción sigue cantando.
Que tu risa sea anticipo
de tu alma efervescente.

Eres como llegaste
y como llegaste eres:
eres impredecible
y así fue como llegaste.

 

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Publicado el 14/01/2015 en
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