A
Julio Verne lo conocí en casa de mi tío Mario, que tuvo la feliz ocurrencia de
comprar una colección llamada “Obras Completas de Julio Verne”, grandes libros
empastada en tonos rojos y naranjas. Cada vez que pasábamos de visita, mientras
mis papás y él se enfrascaban en largas pláticas, yo fui leyendo de poco en
poco varios libros de la colección.
Esas
son algunas de las lecturas que más recuerdo de mi niñez y adolescencia. Hoy,
la industria literaria ha descubierto un mercado muy fructífero en la niñez y
la juventud. Hoy día, más que antes, se entusiasman los chamacos con sagas y
colecciones que, de tener éxito, más tarde son llevadas al cine. En los últimos
años, en mi papel de padre, me he puesto a leer muchas colecciones para niños y
adolescentes; primero para supervisar qué leen mis hijos, y luego, por mera
diversión y, ya para serles franco, con un poco de envidia por la oportunidad
que tienen mis hijos de encontrar aventuras, misterio y romance juvenil. Estoy
seguro que algún día llegaran a los clásicos. Todo tiene su tiempo. Eso no me
preocupa. Y así, mientras mis hijos han ido creciendo, diversos textos y colecciones
se nos han aparecido en el camino. Hemos leído, platicado y discutido a “Harry
Potter” (mi hija creció con el mago, y yo vi crecer a Hermione… jajaja), “El
número cuatro” (excelente colección de ciencia ficción. Lástima que solo le
alcanzó para la primera película), “Jumper” (de los libros que más me han
gustado en este género), la saga “Crepúsculo” (curioso amasijo de sangre y miel.
Todavía sigo empalagado). Con el más pequeño, estamos disfrutando las
travesuras de “El diario de Greg”, porque acabamos de superar las aventuras de
“Gerónimo Stilton”. De los más recientes puedo comentarles que “Maze Runner” no
fue de mi agrado, ni en el cine ni en los libros; y “Divergente” me quedó a
deber en el desenlace. “Los Juegos del Hambre”, con todo y Jennifer Lawrence, muestra
a los lectores los riesgos de un gobierno absolutista; mientras la saga de “El
Hechicero” (son 7 libros) resucita mitologías de todos los tiempos y todos los
países. ¿Qué les puedo decir? Me divierto y tengo un buen pretexto para compartir
y platicar con mis hijos. Buena práctica para las tardes de invierno que aún
nos restan. Salud.
La nota musical:
Una
canción para remover polilla en las neuronas. Si la oíste, estoy seguro que la
recodarás.
En
los libros hallarás el Tesoro del Saber
para
ti todo será si aprendes a leer.
Pues
son las letras, la clave secreta
que
a mundos nuevos te deja entrarhay letras gordas, otras flaquitas
o alargaditas, grandotas, chiquitas
que tienen tres curvas o son derechitas
también, y que al ponerlas unas con otras
parecen notas de una canción.
“El
Tesoro del Saber”, Burbujas, Álbum: Burbujas, 1979
Twitter:
@gmomtz
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