Es
de todos sabido que la analogía del camino y la vida ha sido ampliamente
utilizada por poetas, compositores, conferencistas, locutores, merolicos,
padres de adolescentes, Donjuanes y Mirreyes. Yo no quiero quedarme fuera de
tan selecto grupo, así es que aquí van mis reflexiones primaverales:
No
hay un solo camino. Si bien algunos pueden presumir que partieron del mismo
origen, o que llegaron al mismo destino, la realidad es que cada vida es un
camino distinto, y la forma como lo recorremos es muy personal: Nadie va por la
misma ruta que otra persona. Cada uno lleva su paso, y a lo largo del camino,
puede variar, en veces para ir más rápido, en otras para frenar un poco, y
algunos inclusive, para hacer una pausa en el camino.
Al
inicio de ruta, siendo niños, las posibilidades son infinitas. Cualquier
decisión, concesión, triunfo, logro, decepción o fracaso ajusta la ruta. Como
padres nos desvivimos por brindar a nuestros hijos la mayor y mejor colección
de mapas y guías para el trayecto. Pensamos ingenuamente que así podremos
garantizarles el no sufrir, el no llorar, el no esforzarse, el no luchar. Y
digo ingenuamente por dos cosas. Primero, por que sin esfuerzo, lucha, llanto y
un poco de dolor cuesta trabajo apreciar el camino y las cosas buenas que van
apareciendo en el mismo. Segundo, porque todo eso lo pensamos desde nuestra senda, desde nuestra
ruta, desde nuestro mapa. ¡Cómo si no supiéramos que ellos decidirán su ruta y
escribirán su propio mapa!
Ya
en la juventud, con un poco de gracia y otra cosita (como dice la canción),
aprender de los tropiezos sirve para enderezar la brújula, fortalecer la
prudencia y forjar el criterio que al final nos ilumina para saber que batallas
pelear y cuales no. Aún entonces hay muchos destinos posibles, pero con cada
paso, con cada decisión vamos descartando algunos de ellos o descubriendo
algunos nuevos. Cuando la vida adulta nos alcanza generalmente estamos ya
encarrilados, casi siempre en una senda difícil de abandonar por gusto,
comodidad, satisfacción, seguridad, compromisos, etc. Dije generalmente porque
conozco algunos “Cuaren-Teens” que aún andan por ahí dilucidando que quieren
ser de “grandes”. Hazme el favor.
Andando
y andando, los más afortunados (como yo) pueden encontrar a alguien con quien
caminar juntos el resto del camino. Lo curioso es que aún caminando de la mano
cada uno ve, siente, huele, comprende, respira cosas distintas. Y por eso vale
la pena compartirlo, porque el camino se enriquece. No me pidan explicación: es
un misterio divino. Andando pues, que la senda no se hace sola. Salud.
PD.
Una disculpa por la ausencia de las últimas semanas. La musa dejo la puerta
abierta y se metieron los pendientes del trabajo. Ya puso una cerradura
adicional que esperemos funcione.
De verso en verso
Líneas
clásicas del maestro Machado, cantadas por Joan Manuel Serrat. Lo andado andado
está. Lo no andado si lo podemos cambiar.
“Caminante,
no hay camino,
se
hace camino al andar.Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.”
Antonio
Machado, 1875-1939
La nota musical
No
estamos solos, no vamos solos. Nunca ha sido así ni lo será. Alguien decidió
ofrendar su vida para darnos más. En su honor, una de mis melodías favoritas de
Mecano:
Colgado
de dos palos
y
amarrado por los pies y por las manosme pregunté quien lo pudo hacer
Trepé por la madera
y aparté de tu cara la melena, y te besé
tres palabras rotas escaparon de tus labios:
Tú… tú y yo.
“JC”,
Mecano, Álbum: Aidalai, 1991
Twitter:
@gmomtz
Textos
anteriores: http://columnamusicopoetayloco.blogspot.mx/
http://antenasanluis.mx/reflexiones-primaverales-los-caminos-de-la-vida/
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Publicado el 03/04/2015 en www.antenasanluis.mx
Publicado el 03/04/2015 en www.antenasanluis.mx
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