Hablemos de como hablamos (III).
A raíz del par de notas anteriores que buscan promover el hablar mejor, uno de mis tres asiduos lectores me pidió que diera mi opinión sobre la frase “más sin embargo”. Por supuesto que cuando tienes tres lectores y uno de ellos es tu mamá, debes procurar darle gusto de inmediato a cualquiera de los otros dos que te pida algo.
Como ya dijimos, no se trata de convertirnos en eruditos de la Real Academia de la Lengua, pero si de hacer conciencia de pequeños errores o malos hábitos y buscar mejorar nuestra manera de hablar. Primero que nada es importante aclarar que “sin embargo” son dos palabras, por lo tanto nunca se debe escribir como una sola palabra. Regresando al lenguaje hablado, en términos técnicos, “sin embargo” es una “locución adverbial de sentido adversativo”, mientras que “más” es una “conjunción adversativa equivalente a pero” (ahora mis lectores abren mucho sus ojos, ponen cara de asombro y dicen “¡Ooooooooohhhhh!). Observen que ambos son “adversativos”. En términos mundanos, cuando decimos “más sin embargo” en realidad estamos redundando. Tomando como ejemplo esta frase: “Iba a ir al cine, sin embargo se me hizo tarde”, vemos que podemos sustituir “sin embargo” por “más” manteniendo el sentido de la frase, por lo que si ponemos ambas en realidad repetimos, redundamos. Así pues, “más sin embargo” es una frase (locución) a evitar en nuestra vida diaria. Y si esta frase es redundante, aún más lo es cuando decimos: “más pero sin embargo” (por favor quiten la cara de espanto los que la han usado. Los que pusieron cara de incredulidad, créanme: la he escuchado con más frecuencia de lo que se imaginan).
Una deformación adicional bastante común es decir “sin en cambio” en lugar de “sin embargo”. Cierto es que la métrica es similar, suenan parecido, y dicha velozmente hasta puede pasar desapercibida. Sin embargo, esa expresión NO existe, y no hay manera de hallarle sentido. Aun cuando “más sin embargo” pudiera disculparse con la redundancia, o justificarse aludiendo buscar enfatizar, “sin en cambio” no tiene significado, ni disculpa, ni justificación alguna. Hay que borrarla de nuestro lenguaje. Con todo lo anterior, sobra decir que “más pero sin en cambio” es una herramienta de tortura para los lingüistas.
Espero haber dejado satisfecha la petición de mi lector, y de todo corazón le deseo pronta mejoría. Ustedes no saben, pero solamente me lee porque está convaleciendo. En cuanto pueda manejar seguro me quedo otra vez con dos lectores. Salud.
La nota musical:
Mecano alcanzó la fama por su música, su narrativa y la inigualable voz de Ana Torroja. Como buen admirador sigo añorando algún concierto de rencuentro, y no me importaría si siguen cantando “erguiendo” en lugar de “irguiendo”, gerundio del verbo “erguir”. ¿Más caras de incredulidad? Compruébenlo ustedes mismos:
Y el que prefiera que se vuelva al Senegal
correr desnudos por la selva
con la mujer y el chaval
ir natural
"erguiendo" cuello y testuz
como hermana avestruz.
“El Blues del Esclavo”, Mecano, Álbum: Descanso Dominical, 1988
Twitter: @gmomtz
--------------------
Publicado el 04/06/2014 en www.antenasanluis.mx
http://antenasanluis.mx/musico-poeta-y-loco-hablemos-de-como-hablamos-iii/
No hay comentarios.:
Publicar un comentario