miércoles, 9 de julio de 2014

Hablemos de como hablamos (I)

Hablemos de como hablamos (I).

Hace algún tiempo me encontraba en una junta de trabajo muy tensa. En ella discutíamos escenarios probables ante una situación de crisis. “Vale la pena romper el hielo”, me dije a mi mismo, y me tomé un par de minutos para pensar como hacerlo. Entonces dije: “En caso de que esta estrategia no funcione, deberíamos tener una alternativa, *no vaiga siendo*”… y rematé con una ligera sonrisa, esperando extrañeza, sorpresa, risas o al menos un reproche de mi entonces jefe. Me quedé sorprendido cuando la única respuesta que recibí fue: “Tienes razón. Hay que pensar en un Plan B”. Y mientras yo me tragaba mi asombro, la junta continuó. Impactado, repetí el experimento algunas veces más: en una cena con otro grupo de personas de la oficina, en una actividad con papás de la escuela de mis hijos, etc. hasta que mi conciencia (léase mi media naranja, mi compañera de vida o la dueña de mis quincenas) me pidió que dejara de hacerlo, advirtiéndome sabiamente que tal vez si se daban cuenta y por pena no me corregían. Obedecí, como siempre (ja), pero aún tengo la duda si en verdad notaron el error.

Por favor no me tomen a mal. No se trata de que todos hablemos como si fuésemos miembros de la Real Academia Española (de la Lengua). No. Todos nos equivocamos, pero hay de errores a errores. Se trata simplemente de cuidar como usamos el lenguaje y corregir malos hábitos o pequeños vicios que arrastramos al hablar. Un sencillo ejemplo: la palabra “gente”. Esta palabra es un plural, esa es su naturaleza, por lo que es incorrecto decir: “Había muchaS genteS”, basta decir: “Había mucha gente”.

Estoy seguro que si ponen atención, se darán cuenta de más de una de estas frases que escuchamos todos los días y en realidad no están bien *decidas* (ups). La próxima semana les compartiré algunas de ellas. Mientras tanto, Salud.


De verso en verso: Me dejastes

Haiga sido lo que haiga sido
para mi no estás en el olvido.
Todos los días sueño contigo
más sin en cambio
ya nada queres conmigo.


La nota musical:

A propósito de agregar una “s” al final de ciertos verbos (hicistes, dijistes, comistes, etc.), es de llamar la atención como Mecano dejó pasar esto en una de sus canciones más famosas, inclusive hasta en la versión de 1998. La otra versión que tengo a la mano es la grabada por Fey, quien si corrige este “pequeño” detalle.

Nos vimos tres o cuatro veces
por toda la ciudad.
Una noche en el Bar del Oro
me decidí a atacar.
Tú me dijiste diecinueve
no quise desconfiar,
pero es que ni mucho ni poco
no vi de dónde agarrar.
Y nos metimos en el coche
mi amigo, tu amiga, tú y yo.
Te dije: “Nena dame un beso”,
y tú contestaste(S) que no.

“La Fuerza del Destino”, Mecano, Álbum: Descanso Dominical, 1988
“La Fuerza del Destino”, Mecano, Álbum: Ana José Nacho, 1998
“La Fuerza del Destino”, Fey, Álbum: La Fuerza del Destino, 2004


Twitter: @gmomtz

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Publicado el 04/06/2014 en www.antenasanluis.mx

http://antenasanluis.mx/musico-poeta-y-loco-hablemos-de-como-hablamos-i/

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