Del plato a la boca
Dejando de lado a los profesionales de
la cocina, la habilidad culinaria de las personas puede clasificarse en cinco
categorías, las cuales les propongo a continuación. No hay estudio científico
que lo respalde. Simplemente es fruto de la observación detallada a lo largo de
los años. Por obvias razones, y por mi propia seguridad, no voy a ofrecer
ejemplos en ningún caso:
5. “Riesgo para la Salud”. Es el tipo de
persona que es mejor mantener lejos de la cocina. Su puño es demasiado grande
para la sal, y hasta los Hot Cakes de caja le quedan con grumos. Puede quemar
el agua, agriar el agua de limón, y hacer de una quesadilla un compuesto
orgánico irreconocible. Se sugiere supervisión cercana en el uso del microondas
ya que se les ha visto utilizar papel aluminio para calentar su comida o
convertir una bolsa de palomitas de maíz en material de evidencia para CSI.
4. “Survivor”. Domina los básicos necesarios
para sobrevivir: comal, tortillas y queso para quesadillas. Sartén, huevo y
jamón para desayuno. Recalentado en microondas con diferentes grados de
complejidad. Domina su técnica, conoce sus límites y procura no experimentar ni
intentar cosas nuevas. Usualmente generan dependencia de niveles superiores
para sobrevivir en el largo plazo. Curiosamente su poco rango de acción bajo
techo contrasta con su sobrada habilidad en la parrilla o el asador al aire
libre.
3. “Entusiasta”. Como su nombre lo indica,
quienes pertenecen a esta categoría tienen la intención de aprender y mejorar.
Poseen una colección de recetas que van de lo básico a lo medio, con quizá una
o dos complejas ya muy dominadas. Anteriormente, eran los principales
consumidores de libros de cocina y recetas, que hoy día han sido sustituidos por
video-recetas publicadas en redes sociales (Tasty!). Aquellos entusiastas que
son maduros y tienen un sentido de autocrítica desarrollado, pueden mejorar
paulatinamente hasta subir a niveles superiores, o bien, aceptar sus
limitaciones y convertirse en “Survivor Plus”, con un catálogo más completo de
recetas perfectamente ensayadas y dominadas. Aquellos que no reconocen sus
límites o que tienen atrofiado el sentido del gusto, pasan la vida atormentando
a su cónyuge, familia, amigos y conocidos con su entusiasmo y sus “nuevas”
recetas. Es secreto a voces que matrimonios, amistades y negocios se han
perdido por su culpa.
2. “Aprendiz”. Si algo distingue a las
categorías siguientes es el INSTINTO. Los sentidos del gusto y del olfato los
proveen de la información necesaria para saber si un platillo se está
desarrollando correctamente o es necesario realizar un ajuste. Y si bien estas
dos categorías utilizan su instinto para ajustar el resultado final, la
diferencia está en el método que utilizan: el aprendiz es secuencial, y por
tanto, visualiza el producto final y a partir de ahí, consigue los ingredientes
y los utensilios para ejecutarlo. Una vez dominado un platillo, puede repetirlo
exitosamente y desarrollar variaciones al mismo.
1. “Maestro”. Ya dijimos que el Maestro
tiene instinto, pero su mayor virtud es que no lo rigen ni las recetas, ni los
ingredientes, ni los utensilios. Es esa persona que crea con lo que tiene a la
mano. No puede dictarte una receta, porque no tiene. Es más: difícilmente un
platillo le queda igual de un día al otro. Es amable y no tiene empacho en
decirte paso a paso que está haciendo, pero nada de lo que hace tiene sentido
para ti, y si acaso intentas repetirlo, ni siquiera el perro se anima a
probarlo. De pronto te pide leche para el platillo, y si no hay, te pide
cerveza. Se toma la mitad y la mitad la pone en el cazo. Te pide un puño de
sal, y a pesar de que te esfuerzas en que tu puño siempre tenga la misma
cantidad de sal, invariablemente te pide un poco más o un poco menos.
Finalmente, cuando el plato llega a la mesa y todo mundo olvida el significado
de la palabra dieta, alguien pregunta: “¿Y qué le pusiste?” A lo que él o ella
simplemente responde: “De lo que no hay, no se le puso”.
Buen día, buena semana, buena vida. ¡Salud!
La nota musical:
Ahora
que se acerca el Día del Amor y la Amistad, vale la pena hacer un alto y
recordar el verdadero significado de estas dos palabras, tan desgastadas en
estos días. Para ello, les comparto esta melodía de Perales. Feliz día. Abracen
más de lo que regalen.
El
amor es humilde sin límites,
es
comprensivo sin límites,
y
es la justicia sin límites, sin límites,
es
siempre tierno y dice la verdad.
El
amor cree todo sin límites,
aguanta
todo sin límites,y es generoso sin límites, sin límites,
no tiene envidia ni sabe contar, no pide nada.
"Amor
sin Límite", José Luis Perales, Álbum: Gente Maravillosa, 1993
Twitter:
@gmomtz
Textos
anteriores: http://columnamusicopoetayloco.blogspot.mx/
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