miércoles, 8 de octubre de 2014

Misterios del Universo: Las luces direccionales (II)

Queridos lectores:
El origen de la vida es uno de los grandes misterios del universo, que por su complejidad, ha consumido la imaginación y el talento de muchas de las mejores mentes de la humanidad. Discernir por qué las personas no usan las luces direccionales se ha ganado su lugar en esta lista de misterios del universo, y consume constantemente nuestra paciencia y buena actitud. No sé cuál de los dos misterios se resolverá primero, pero mientras tanto aquí va la segunda parte de este breve manual.

(continuación)

Ahora que ya sabemos qué son, dónde están y su mecanismo básico de funcionamiento, pasemos la fase dos: cuándo y cómo debo usarlas en la vida diaria. Tal vez algún día tengamos la tecnología para activarlas con la mente, pero mientras tanto debemos recordar que las luces direccionales no se activan de manera automática.

Los principales casos donde debemos utilizar nuestras luces direccionales son los siguientes:

Primero: para indicar que darás vuelta hacia la izquierda o derecha. Siempre que hagas un giro en tu trayectoria y cambies de dirección deberás indicarlo con tu luz direccional. Es indispensable indicar la dirección correcta (¡Hola Ninel!): Si vas a la derecha, marca el giro a la derecha, y viceversa. Por otro lado, recuerda que el solo hecho de prender las direccionales no garantiza un giro seguro: Estás encendiendo una luz, no un campo de fuerza o un escudo deflector (si… tengo mi lado geek).

Segundo: para anunciar que vas a cambiar de carril. Cuando estés circulando en una vía con varios carriles, deberás indicar con tu luz direccional que te cambiarás de carril, así los demás conductores tendrán la oportunidad de tomar acciones y ajustar su trayectoria o velocidad.

Tercero: para avisar que adelantarás o rebasarás a otro automóvil. Muy parecido al punto anterior. Recuerda: Una vez adelantado el vehículo deberás cambiar la direccional para indicar que te incorporarás de nuevo al carril donde estabas.

Por último, si tú eres de las personas que si sabe usarlas, pero no lo hace por miedo a alguno de los mitos que circulan en la cultura popular, quiero invitarte a mirar hacia adelante, dejar el lado oscuro, tener una mente abierta y borrar de inmediato y para siempre esas ideas medievales de tu cabeza acerca de las luces direccionales: el conductor que va detrás de ti nunca se va a enojar si las usas, su uso continuo y sistemático no causa infertilidad, y su luz no es radioactiva ni causa mutaciones. Úsalas por favor. Úsalas sabiamente. Siempre. Salud.


La nota musical:
Reza el refrán: “Arrieros somos y en el camino andamos”. Ya sea en la vida o en la calle es importante comunicar a nuestro prójimo (próximo) cuales son nuestras intenciones, que es lo que planeamos hacer, ya que finalmente, compartimos con él el camino.

El camino no se acaba,
continuaré sin descanso.
Si logro llegar hasta el punto final
donde no hay más por andar.

Y desde ahí me acordaré de ti,
y escucharás mi voz cerca de ti.
Te esperaré cuando puedas venir,
y compartir de aquí a la eternidad.

“El camino”, Aleks Syntek, Álbum: Más fuerte de lo que pensaba, 1993


De verso en verso: Nostalgia(inspirado en las noches de insomnio de mi mejor amiga)

Me duele pensarte,
saber que no estás.
Partiste muy pronto,
y no hay vuelta atrás.
Quisiera escucharte,
volverte a mirar,
contarte mil cosas
de mi diario andar.

No duermo soñando
en dónde estarás
que haríamos mañana
de tu estar acá.

No duermo pensando
que ya no estarás
en el fin de cursos
ni por Navidad.

Me duele pensarte,
saber que no estás.
Te extraño, te extraño.
Te extraño Mamá.



Twitter: @gmomtz

 
 
 

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