miércoles, 1 de octubre de 2014

Misterios del Universo: Las luces direccionales (I)

Queridos lectores y creciente club de fans (subió 25%: ahora son 4 en lugar de 3 inscritos):

La semana pasada estuve a punto de tener un accidente automovilístico que, de no haber sido por una intrépida maniobra de último minuto, habría pasado a mayores. Inspirado por eso, quiero compartirte un texto en dos partes sobre una maravilla tecnológica que seguro viene incluida en tu auto, aún y cuando tengas la versión más austera. Tienes la libertad y el deber cívico de compartirlo con la señora que deja a sus hijos a media calle, el mirrey que piensa que su auto es blindado, el junior que cree firmemente que su bólido está protegido por un campo de fuerza y con el que siempre soñó ser piloto y rebasa por la derecha en la 57.

Estimado(a) (aquí pon el nombre del susodicho):

Atrás del volante, a mano izquierda, hay una palanca que tiene un par de flechas. Si la desplazas hacia arriba, se enciende en el tablero una flecha que apunta a la derecha. Si la desplazas hacia abajo, se enciende una flecha que apunta hacia la izquierda. (Si esto fuera leído por alguna de nuestras “estrellas” nacionales -- ¡Saludos Ninel! --, se preguntaría: ¿Para qué pusieron una palanca solo para encender unas flechas de luz en el tablero que ni siquiera se ven bonitas?)

Lo entiendo. La clarividencia es un don escasísimo. Te voy a explicar que son: Las luces direccionales (llamadas también intermitentes) son unos focos que se encuentran en la parte frontal y trasera de tu carro en ambos lados. ¡Exacto! Lo tienes: hay 4 en cada carro, por lo menos. Usualmente son de color anaranjado o amarillo. Si no me crees que están allí, busca a la persona que más confianza le tengas y pídele que se suba a tu carro. Tú quédate afuera (pensé en quitar esta última frase, pero recordé a un par de amigos). Lo siguiente puede parecer confuso, pero sé que con un pequeño esfuerzo, todo será más fácil. Ponte al frente del vehículo y pídele a tu amigo que mueva la palanca hacia arriba... ¿viste? ¡Increíble! Ahora pídele que la mueva hacia abajo. ¿Qué sucede? Parece magia, ¿no? (Aquí es cuando Ninel lleva las manos a la mejillas y dice ¡Oooooohhhhh!).

Estas luces direccionales no son un adorno. Sirven para indicar a los demás conductores nuestras intenciones, esto es, lo que estamos pensando hacer (futuro). Este es un detalle importantísimo… algunos conductores las usan para avisar lo que hicieron (pasado), o lo que están haciendo (presente continuo), y así no sirven de mucho. Sin embargo, es mejor que no usarlas. Hay un mito urbano de un tipo en Cuernavaca que siendo muy celoso de su vida personal decía: “Nunca uso las direccionales por que no es asunto de nadie saber a donde voy”.

Con eso terminamos la primera lección. Ya que tenemos claro que son, dejaremos para la siguiente lección cómo se usan. Salud.

 
La nota musical:

Hablando de automóviles y automovilistas una canción que para mí, además de  clásico de los ochentas, es un recuerdo de juventud.

Carretera
hace tanto no estoy en mi tierra
que la besare aunque no me quiera
y después sea lo que sea

Carretera
carretera de la vuelta
una pura línea recta
a donde no me esperan

“Carretera”, Cecilia Toussaint, Álbum: En esta Ciudad, 1987

 
De verso en verso: Carretera

Me gusta recorrerte
desde principio a fin.
Tú sabes que disfruto
cada curva que hay en ti.

Sé que eres celosa
y pides mi atención.
Exiges, como a todos
olvidar la distracción.

Disfruto recorrerte
de ida y de venida,
pues aunque te conozco,
tú siempre eres distinta.

Me gusta recorrerte
desde principio a fin.
Disfruto intensamente
lo que tú me haces sentir.

 
Twitter: @gmomtz

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