La
semana pasada estuve a punto de tener un accidente automovilístico que, de no
haber sido por una intrépida maniobra de último minuto, habría pasado a
mayores. Inspirado por eso, quiero compartirte un texto en dos partes sobre una
maravilla tecnológica que seguro viene incluida en tu auto, aún y cuando tengas
la versión más austera. Tienes la libertad y el deber cívico de compartirlo con
la señora que deja a sus hijos a media calle, el mirrey que piensa que su auto
es blindado, el junior que cree firmemente que su bólido está protegido por un
campo de fuerza y con el que siempre soñó ser piloto y rebasa por la derecha en
la 57.
Estimado(a)
(aquí pon el nombre del susodicho):
Atrás
del volante, a mano izquierda, hay una palanca que tiene un par de flechas. Si
la desplazas hacia arriba, se enciende en el tablero una flecha que apunta a la
derecha. Si la desplazas hacia abajo, se enciende una flecha que apunta hacia
la izquierda. (Si esto fuera leído por alguna de nuestras “estrellas”
nacionales -- ¡Saludos Ninel! --, se preguntaría: ¿Para qué pusieron una
palanca solo para encender unas flechas de luz en el tablero que ni siquiera se
ven bonitas?)
Lo
entiendo. La clarividencia es un don escasísimo. Te voy a explicar que son: Las
luces direccionales (llamadas también intermitentes) son unos focos que se
encuentran en la parte frontal y trasera de tu carro en ambos lados. ¡Exacto!
Lo tienes: hay 4 en cada carro, por lo menos. Usualmente son de color
anaranjado o amarillo. Si no me crees que están allí, busca a la persona que
más confianza le tengas y pídele que se suba a tu carro. Tú quédate afuera
(pensé en quitar esta última frase, pero recordé a un par de amigos). Lo
siguiente puede parecer confuso, pero sé que con un pequeño esfuerzo, todo será
más fácil. Ponte al frente del vehículo y pídele a tu amigo que mueva la
palanca hacia arriba... ¿viste? ¡Increíble! Ahora pídele que la mueva hacia
abajo. ¿Qué sucede? Parece magia, ¿no? (Aquí es cuando Ninel lleva las manos a
la mejillas y dice ¡Oooooohhhhh!).
Estas
luces direccionales no son un adorno. Sirven para indicar a los demás conductores
nuestras intenciones, esto es, lo que estamos pensando hacer (futuro). Este es
un detalle importantísimo… algunos conductores las usan para avisar lo que
hicieron (pasado), o lo que están haciendo (presente continuo), y así no sirven
de mucho. Sin embargo, es mejor que no usarlas. Hay un mito urbano de un tipo
en Cuernavaca que siendo muy celoso de su vida personal decía: “Nunca uso las
direccionales por que no es asunto de nadie saber a donde voy”.
Con
eso terminamos la primera lección. Ya que tenemos claro que son, dejaremos para
la siguiente lección cómo se usan. Salud.
Hablando
de automóviles y automovilistas una canción que para mí, además de clásico de los ochentas, es un recuerdo de
juventud.
Carretera
hace
tanto no estoy en mi tierra que la besare aunque no me quiera
y después sea lo que sea
Carretera
carretera
de la vuelta una pura línea recta
a donde no me esperan
“Carretera”,
Cecilia Toussaint, Álbum: En esta Ciudad, 1987
Me
gusta recorrerte
desde
principio a fin.Tú sabes que disfruto
cada curva que hay en ti.
Sé
que eres celosa
y
pides mi atención.Exiges, como a todos
olvidar la distracción.
Disfruto
recorrerte
de
ida y de venida,pues aunque te conozco,
tú siempre eres distinta.
Me
gusta recorrerte
desde
principio a fin.Disfruto intensamente
lo que tú me haces sentir.
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Publicado el 01/10/2014 en www.antenasanluis.mx
http://antenasanluis.mx/musico-poeta-y-loco-las-luces-direccionales-i/
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