jueves, 15 de octubre de 2015

Temporada Navideña


Temporada Navideña

 

Queridos lectores: Cada día estoy más convencido de que detrás de los llamados “Clubes de Precios” hay una mente maestra, casi maquiavélica, entrenada para manipular la mente humana (especialmente la femenina) y que ha estudiado psicología, sociología, hipnosis y ciencias ocultas desconocidas para el resto de los mortales. De alguna manera, este misterioso personaje ha logrado fijar en la mente de cada uno de nosotros, humildes consumidores, ciertos conceptos que ahora consideramos mandas y leyes inquebrantables, pero que si las analizamos con la cabeza fría, son ilógicas y están fuera de la realidad. Me explico: El secretísimo individuo en cuestión ha conseguido hacer crecer año tras año la temporada de compras navideñas, tanto así que ahora funciona como sigue: desde mediados de agosto vemos con curiosidad en nuestra visita al “Club de Precios” como comienzan a instalar el popular pasillo de adornos, luces y chucherías navideñas. Imaginen ustedes: si caemos en la trampa, dichos artículos estarán bien guardados en casita en su empaque original de seis a ocho semanas. Luego, serán cuidadosamente desempacadas y colocadas amorosamente en algún lugar de nuestro navideño hogar para ser exhibidas por… ¿cinco, tal vez seis semanas? Entonces, si sobreviven al exigente maratón Guadalupe-Reyes, volverán al empaque que cuidadosamente guardamos y permanecerán almacenadas más de 45 semanas (Interesante estadística, ¿no creen?), si es que no se van directamente a la basura. Piénsalo bien: ¿Qué otra cosa compras con 8 semanas de anticipación para usarla 5 semanas y guardarla 45?¿No les parece una contradicción que en septiembre, mientras celebramos las fiestas patrias, y ochenta días antes del inicio del Guadalupe-Reyes,  el ingenuo consumidor se la pase viendo artículos navideños? Es como si para preparar la celebración del grito tuviéramos que comprar la bandera y el tequila desde el viernes de dolores. Hágame usted el favor.

Y si sólo fuera exhibición como para irnos preparando para los días navideños, no sería tanto problema. Pero resulta que este misterioso y desconocido individuo nos ha convencido de que todos esos artículos NO VAN A REGRESAR. Inclusive el anaquel se etiqueta así en alguno de estos clubs: “No Resurtible”. Así pues, un fin de semana cualquiera de octubre podemos presenciar la siguiente escena: el ingenuo consumidor (léase cualquiera de nosotros) llega por “casualidad” al pasillo “mágico navideño” y se dedica a ver despreocupadamente algún artículo que llama su atención. Entonces, el hijo, la hija, la esposa, la suegra o el consumidor que está junto a él suelta la lapidaria frase que se ha enquistado en nuestras mentes, y que define el momento de la compra: “Si te gusta, llévatelo de una vez, porque quien sabe si lo encuentres en la otra vuelta”. ¡Magazo! Es increíble lo que ha logrado el Señor X, amo de la mercadotecnia navideña.

En fin. Basta de quejas. Es quincena y toca hacer el súper, que seguro incluirá artículos para diciembre. ¡Salud!
 

La nota musical:

Esta semana recordamos la fecha en que Cristóbal Colón y su tripulación tocaron tierra en nuestro continente. Los vencedores hablaron de “descubrimiento”. Los perdedores se quedaron sin voz. No podemos cambiar la historia, pero si hacerla nuestra y aprender de ella. Una gran canción, en voz de una de las grandes, no para celebrar, pero si para no olvidarla.

Todas las voces, todas.
Todas las manos, todas.
Toda la sangre puede
ser canción en el viento.

¡Canta conmigo, canta,
hermano americano,
libera tu esperanza
con un grito en la voz!

"Canción con Todos", Mercedes Sosa, Álbum: El Grito de la Tierra, 1970

 
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viernes, 9 de octubre de 2015

Preguntando


Preguntando

¿Ya les conté que además de músico, poeta y loco también la hago de ingeniero? ¿No? Pues ahora ya saben. Ahí de vez de cuando me gusta ejercer en eso de resolver problemas, generar alternativas, establecer procesos de mejora continua y otras tantas actividades divertidas… para mí, claro. Me gusta analizar, desmenuzar y solucionar toda clase de problemas, con excepción de los de pareja, los del técnico de la selección nacional y los legales.

De todo lo anterior he aprendido, no siempre de la manera fácil, que un paso indispensable para resolver, solucionar o mejorar algo inicia teniendo claridad sobre lo que sucedió y las condiciones actuales del evento a analizar (¿verdad que sí sueno muy ingenieril?).

Ahí es donde entra el arte de la pregunta. Preguntar tiene su gracia, especialmente en el ámbito laboral. Si uno no pregunta adecuada y oportunamente puede fácilmente ser clasificado por los oyentes en categorías que van desde el ignorante hasta el chismoso. Peor aún: exceso de cuestionamientos o insistencia en los mismos y una junta de trabajo puede convertirse en un interrogatorio de CSI.

El buen amigo Sócrates, ya desde la antigua Grecia, desarrolló y utilizó la mayéutica. No se asusten… no es una nueva mala palabra para gritarle a la señora que se pasó el alto: “#@$& ¡Vieja Mayéutica!” Bueno, si quieres se la puedes gritar, y a ver como te va. Yo no me hago responsable. Regresando al tema, resulta que la mayéutica es un método socrático (¡ooobvio!) donde el maestro, mediante preguntas, busca lograr que el alumno llegue al conocimiento a través de sus propias conclusiones y no a través de un conocimiento enseñado o transmitido… ¡Wow! (Léase: ¡guau!)

Otro método interesante para la búsqueda de información fue inventado por Sakichi Toyoda, fundador de Toyota y se conoce en inglés como 5 Whys, que significa “Los 5 porqués”. El método se explica por sí solo: ante un evento, hay que preguntar al menos 5 veces “¿porqué?” para entender la causa raíz del mismo. Aunque se le atribuye al Sr. Toyoda, estoy seguro que mi madre lo conocía a la perfección. Es más, a mi madre le bastaban 4 preguntas y mirarme de frente: “¿Por qué llegas a estas horas? - Porque el carro ya no prendía… ¿Por qué ya no prendía el carro? - Porque se quedó sin gasolina… ¿Por qué se quedó sin gasolina? Porque me quedé sin dinero… ¿Por qué te quedaste sin dinero? Ay mamá… porque jugamos dominó y perdí…”

Sea cual sea el método, nunca olvidemos que la pregunta es como una lámpara: alumbramos aquí, alumbramos acá, alumbramos allá: no sabemos que vamos a encontrar donde alumbremos ¡Salud!

 

De verso en verso: Promesas
 

¿Cómo? pregunto yo.
¿Cuándo? cuestionas tú.
Juntos, me dices tú.
Siempre, afirmo yo.
 

La nota musical:

Y hablando de preguntas, hoy les traigo una canción de la autoría del músico cubano Ernesto Duarte Brito. Es una de esas favoritas a la que le sobran versiones e intérpretes. José José presentó su versión de ella en 1981, la cual sirvió de tema para la telenovela “Monte Calvario”.


¿Cómo fue?,
no se decirte cómo fue,
no se explicarme que pasó
pero de ti me enamoré.

Fue una luz
que iluminó todo mi ser
tu risa como un manantial
llenó mi vida de inquietud.
 

"¿Cómo fue?", José José, Álbum: Romántico, 1981
 

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jueves, 13 de agosto de 2015

El Inicio


El inicio

El texto que les comparto a continuación cumple 23 años el próximo noviembre. Lo escribí en 1992 para participar en el VII Festival Cultural Intercampus del Tecnológico de Monterrey, celebrado en aquel entonces en Irapuato, y en el cual tuve el honor de ganar el Segundo Lugar en la categoría “Cuento Corto”. Según yo, no ha perdido vigencia, especialmente en esta semana que los jóvenes universitarios regresan a clase, pero mejor juzguen ustedes. No pregunten si es anécdota, porque no pienso contestar. Salud.


EL INICIO

 Aunque se encontraba despierto y con los ojos abiertos, todavía permanecía en su cerebro la última imagen del sueño: la mesa del antecomedor de la casa de Sergio, las fichas blancas del dominó sobre la mesa y los envases medio llenos de cerveza frente a cada uno de aquellos que consideraba sus amigos. En su mano izquierda, un cigarrillo, y en la derecha, la ficha que cerraba el juego y que, de acuerdo a sus cálculos, le daría el triunfo a Paco y a él. Justo en ese momento, dejando el juego inconcluso, había sonado el despertador, acabando con esa imagen, que más que sueño era un recuerdo.

Tristemente, y con sus ojos finalmente acostumbrados a la oscuridad, se incorporó y se sentó en la orilla de la cama. Extendió la mano y encendió la lámpara, sólo para desanimarse más al ver la hora: 6:03 AM. En su interior, trató de convencerse de que valía la pena todo el esfuerzo y sacrificio que estaba haciendo, pero fue inútil. Olvidarse de lo increíble que había sido el último mes no era fácil. Luego buscó en sus neuronas los motivos, algunos que ni él mismo creía y otros de mucho peso que lo trataban de convencer, o más bien, de obligar a regresar: su familia, su futuro, un vago sentido de responsabilidad y el mismo reto que él se había impuesto. Por fin, resignado y convencido solo a medias, se metió a la regadera, mientras pensaba, consolándose, que al menos el primer día de clases no dejaban tarea.

 

La nota musical:

Un clásico del regreso a clases, regalo del veracruzano que transformó la canción infantil en México, y llenó de melodías a varias generaciones.

Caminito de la escuela,
porque quieren aprender,
van todos los animales
encantados de volver.

El camello con mochila,
la jirafa con su chal,
y un pequeño elefantito
da la mano a su mamá.

"Caminito de la Escuela", Francisco Gabilondo Soler “Cri-Crí”, Álbum: Cri-Crí, El Grillito Cantor, 1956

 
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Publicado el 13/08/2015 en
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miércoles, 5 de agosto de 2015

Mis Com-pa-de-res


Mis Com-pa-de-res


Pues verán… mmm, mejor lo cambio a “pos verán”, para que quede más adecuado al tema de hoy.

Pos verán: En un ratito de ocio que tuve el otro día, me puse a hacer un recuento de mis compadres. Tarea tan titánica tuvo que ser acompañada del apropiado combustible, y entonces, mientras me tomaba mi cerveza, llegué a varias conclusiones:

En primerísimo lugar, y gracias al Creador, descubrí que no tengo compadres abstemios. Más bien en algunos casos todo lo contrario. Y qué bueno, si no imagínense que complicación sería tener una sana convivencia. De mis comadres me abstengo de comentar al respecto, no vaya a ser que luego por andar hablando le retiren permisos a mis compadres.

En segundo lugar, caí en cuenta que la mayoría de ellos son asiduos deportistas, lo cual también es una ventaja para que mi princesa y sus bronto-hermanos tengan un mejor ejemplo que el que yo les puedo dar. Y digo, no es que yo no sea ejemplo, pero no soy ejemplar en ese aspecto de la vida y… yo creo que ese tema mejor ya lo dejamos por la paz.

En tercer lugar me di cuenta que la mayoría de ellos son asiduos seguidores del fútbol nacional. Más de uno, obviamente, tienen un vacío en su corazón desde que “descendió” el San Luis injustamente. Alguno le va al Pachuca y otro al Pumas, aunque se rumora que antaño era Americanista. El todavía recién casado tuvo que ajustar su argumento sabiamente y ahora afirma que le va a los Mineros de Zacatecas, pero ya veremos luego. Desde este espacio agradezco a todos mis compadres pamboleros la paciencia que han tenido con mi ignorancia al respecto, pero sobre todo, con mi falta de pasión y de entusiasmo. Han de saber ustedes que el último partido completo que vi de fútbol fue la final de Brasil 2014. Hay amplias probabilidades que el siguiente que vea completo sea la final de Rusia 2018, a menos, claro, que antes se dé el mítico quinto juego de la selección, pero no me puedo comprometer a nada.

Estaba en eso cuando caí en la cuenta que tengo un par de com-pa-de-res. Es decir, compadres que son seguidores de los Ti-gue-res, equipo que esta semana juega el partido de vuelta en la final de la Copa Libertadores. Les puedo asegurar que son apasionados de hueso colorado. A mis queridos com-pa-de-res, y a todos los Ti-gue-res, les deseo que venga un merecido triunfo. A mi compadre el Rayado le pido sea humilde: el fondo de la tabla no es lugar para andarse alzando el cuello; y le sugiero se solidarice por un par de horas, total, los Tigres también están rayados. A todos ellos, y al resto, les mando un saludo afectuoso y un agradecimiento por seguir siendo ejemplo para mis chamacos… casi siempre. Jajajaja. Salud.

 

La nota musical:

Difícil presentar una canción cuando uno está en desacuerdo con la letra. Ni modo. La música es buena y hoy la columna es para los compadres. Ahí se las dejo.

 
Fanáticos de bandera,
de amor por la camiseta,
hinchas de un club de primera,
con la pasión en las venas.
Solo queremos salir a jugar,
no importa el lugar, no importa el rival.

Nada es lo mismo sin fútbol, fútbol
la vida no es la misma.
No es la misma sin fútbol, fútbol
la vida no es la misma,
sin fútbol.

"La vida no es la misma sin Fútbol", Jáuregui, Álbum: Fanáticos Club Band, 2007

 

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Publicado el 05/08/2015 en
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miércoles, 22 de julio de 2015

No cambiaría nada


No cambiaría nada


Esta semana cumplo veinte años compartiendo la vida con la dueña de mis quincenas (y de mi corazón). En todo este tiempo hemos acumulado una maravillosa colección de recuerdos que tienen como escenario nuestro San Luis Potosí, la cálida Celaya y el menos cálido Metepec (pero esto es solamente por el clima, no por su gente). Estas tres provincias de México han sido nuestro hogar y en ellas hemos crecido como personas, como pareja, como padres y como familia. En estos veinte años he reforzado mi convicción de que Dios existe y nos ama sin medida. A mí me ha dado tres evidencias contundentes e irrefutables. La primera es mi familia: me ha regalado lazos de sangre con gente buena, un poco dicharachera y pronta para la fiesta, pero buena al fin; además de otros lazos con familia elegida por el corazón, también gente buena, desordenada y estruendosa, pero buena también. La segunda evidencia es las personas con las que me ha rodeado: compañeros de escuela, colegas de trabajo, vecinos, padres de familia de compañeros de mis hijos y un largo etcétera. No concibo cómo es que tantas personas valiosas hayan sido puestas en mi camino siempre y en todo lugar, y más aún, que muchas de ellas me hayan honrado con su amistad. Esto está más allá de la suerte y de las coincidencias: es una mano divina. Espero corresponderles como se merecen. La tercera evidencia, y la más importante por el festejo de esta semana, es ella, mi compañera de vida y madre de mis hijos. No cabe duda: o hice algo muy bueno en una vida anterior o algo muy bueno tengo que hacer en esta para saldar la cuenta con el Creador. No hay más. Vamos por los siguientes veinte, y de ahí hasta que Él diga. Salud.

 

De verso en verso y Nota Musical: No cambiaría nada
 

Hoy les comparto unos versos que ya no son míos, son de ella; y que luego se hicieron canción, que ya tampoco es mía, porque también se la regalé. Esta canción no la van a encontrar en ningún lado porque no ha sido grabada todavía. Pero si nos encontramos y nos saludamos (del verbo ¡Salud!), igual y la cantamos.

 

Si yo pudiera regresar el tiempo
volvería a besarte en aquel momento,
tomaría tu mano otra vez inquieto,
tal como aquel día, todo fue perfecto.

Si yo pudiera regresar el tiempo
te diría en silencio cuanto es que te quiero,
igual que aquel día que elegimos juntos
sellar nuestras vidas con un sí y un beso.

Si yo pudiera regresar el tiempo
no movería ninguno de nuestros momentos,
si bien es que ha habido valles y desiertos
a ellos debemos que fuimos creciendo.

Y es que si hoy estamos en este momento
es que en el camino fuimos aprendiendo.
No cambiaría nada a este viaje intenso
pues yendo contigo, me siento completo.
 

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Publicado el 22/07/2015 en
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miércoles, 8 de julio de 2015

Huevos con Jamón


Huevos con jamón

 
Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana escuché la analogía de los huevos con jamón y el trabajo en equipo. Es una buena historia siempre que se quiere reflexionar sobre el compromiso, seguimiento, participación y tantas otras buenas costumbres y deseos del trabajo en equipo. ¿No la han escuchado? ¿En serio? No se preocupen. Es muy breve y muy sencilla, yo se las platico: Resulta que esta analogía se utiliza para explicar la diferencia entre participación y compromiso, ya que cuando preparas unos huevos con jamón la gallina participa, pero el cerdo se compromete. Simple, ¿no? Se explica por sí sola. Y ya en el contexto de un trabajo en equipo, pues se pide a los participantes que se comprometan con el proceso y con el resultado y no sean solamente gallinas que se limiten a echarle h…ganas.

Si bien esa analogía es útil y puede motivar y generar una línea de pensamiento positivo, últimamente me gusta más la que habla de las tijeras, que es tan simple  que consta de una pregunta y una respuesta: ¿Cuál de las dos hojas de unas tijeras es la que corta el papel? Respuesta: Las dos. De hecho con una sola sería difícil cortar, o al menos cortar bien. Y entonces, la participación de la gallina y el compromiso del heroico puerco sacrificado en el logro de la tarea, quedan opacados por la corresponsabilidad de las tijeras, que requiere que todos los participantes cumplan en tres dimensiones y con la misma intensidad: participación, compromiso y responsabilidad.

Por favor, ahora que entendiste estas analogías, no vayas a andar en el trabajo, por la calle y mucho menos en la casa señalando personas: “Ese es un puerco hecho y derecho”, “Tu vecina de escritorio es una gallina culeca”, “Querida, tus tijeras están bien afiladas”, “Jefe: es usted un puerco ejemplar”, etc. Te pido que no hagas esto primero por tu seguridad personal, pero más importante porque todas estas reflexiones tienen sentido solamente cuando las hacemos sobre nosotros mismos y nuestro actuar en relación con los demás. Así es que, en un momento de silencio, pregúntate como eres como ciudadano, en tu trabajo, con tus amigos y con tu pareja: ¿gallina, puerco o tijera? Salud.

 

 

De verso en verso: Las tijeras

 

No voy sola.
No estás sola.
Si vamos,
vamos juntas.

Si estamos,
somos dos,
siempre siendo
unas…

 

La nota musical:

Y siguiendo la idea de las tijeras, además de sincronía y corresponsabilidad (hoy si desempolvé el diccionario), no se podría hacer un corte preciso a menos que ambas partes estén dispuestas a ceder un poco, a permitir que la otra hoja, aún siendo afilada, pase cerca, muy cerca de la otra y viceversa.

 

Déjame entrar en tu miedo
Déjame ser tu confianza
Déjame ser la balanza que equilibra tus angustias.
Déjame ser tu guarida frente al mar
Déjame ser la tristeza que se va
Déjame ser la alegría que ponga luz a tu vida.
Quisiera que te lleves de mi vida lo mejor
la brisa que te acaricia esa me la guardo yo.

"Déjame Estar", Diego Torres, Álbum: MTV Unplugged Diego Torres, 2004

 

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Publicado el 08/07/2015 en
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Proyecto de Investigación


El universo encierra cientos de misterios. Algunos seguramente nunca serán resueltos, y otros tomarán décadas de investigación para encontrar una respuesta o al menos una pista de su solución. Con tantas cosas por saber, aprender y descubrir me gustaría que algún investigador hiciera un espacio en su apretada agenda para tratar temas del diario, preocupaciones del ciudadano de a pie. A mi me parecen importantes, espero que a ti también.

El primer tema de investigación consiste en lo siguiente: cuando voy a algún supermercado o centro comercial me pregunto por qué a los comerciantes les encanta utilizar el "ya merito" para fijar sus precios: ¿Por qué venden algo en $99 y no en $100? ¿Qué ganan marcando algo en $999.90? ¿Por qué no de una vez cobrar $1,000? ¿Cual es el objetivo? Mi limitado sentido común (muuuuy limitado según mi compañera de vida) me dice que tener precios cerrados ($10, $50, etc.) tiene beneficios: se simplifican las transacciones, la logística para tener "cambio" o "vuelto" es más simple, puedes llevar fácilmente la cuenta mental de tus compras, etc. Es más, se gasta menos tinta en escribir unos y ceros que nueves. Entonces, ¿por qué lo hacen? (Música de fondo misteriosa y profunda, tipo Jaime Maussan cuando afirma que ya mero vienen, que ya mero llegan, que ya están aquí).

El segundo tema que propongo tiene que ver con los procesos mentales femeninos. Estoy convencido que hay una barrera mental para la comprensión del sistema monetario en la mente de las mujeres. Un par de ejemplos: desde que estaba en primaria entendí perfectamente el concepto de "redondear", al igual que todos los niños que han circulado por el Sistema Educativo Mexicano. Es de todos sabido si tienes 6.5 o más en el examen “sube" a 7. Por el contrario, 6.4 y menor "baja" a 6. Obviamente una décima podía representar la gran diferencia el día que llevabas la boleta a la casa, y por eso la perseguías a como diera lugar. Es un sistema simple, sencillo y práctico: 8.7 “sube” a 9, 8.3 “baja” a 8 y así sucesivamente. Lo curioso es que este método no logra fijarse en la corteza cerebral femenina. De pronto ven unos zapatos que cuestan $1,499 y te dicen “están a muy buen precio, cuestan como $1,400” ¡Zas! ¿Se fijan? Es curiosísimo. Otro ejemplo es cuándo te dicen: “¿Me prestas dinero?” Y resulta que “prestar” para ti implica que va a regresar, pero aparentemente esa palabra significa “donar” para las mujeres, especialmente si pertenece a tu familia. Rarísimo el caso. (Otra vez fondo musical).

Espero que algún día alguna dependencia de investigación nos brinde luz ante estos temas tan escabrosos. Salud.


La nota musical:

Una canción compuesta con un propósito pedagógico, precisamente para explicar el tema del redondeo. El autor no supo ni cómo ni a que hora tan noble fin se desvió para terminar siendo una canción sin sentido, de alto contenido bailable y que se te queda pegada por horas y horas aunque la trates de olvidar.

 
Yo tengo una bolita que me sube y me baja
¡ay! que me sube y me baja
Yo tengo una bolita que me sube y me baja
¡ay! que me sube y me baja
Sube, sube, sube que sube ¡Ay, ay, ay!
Sube la bolita y sube la bolita ¡Ay, ay, ay!
Me sube, me sube, me sube y me sube ¡Ay, ay, ay!
Sube la bolita y sube la bolita. 

"Banana", Garibaldi, Álbum: Que te la pongo, 1990


Twitter: @gmomtz
 





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Publicado el 18/06/2015 en
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