Preguntando
¿Ya
les conté que además de músico, poeta y loco también la hago de ingeniero? ¿No?
Pues ahora ya saben. Ahí de vez de cuando me gusta ejercer en eso de resolver
problemas, generar alternativas, establecer procesos de mejora continua y otras
tantas actividades divertidas… para mí, claro. Me gusta analizar, desmenuzar y
solucionar toda clase de problemas, con excepción de los de pareja, los del
técnico de la selección nacional y los legales.
De
todo lo anterior he aprendido, no siempre de la manera fácil, que un paso
indispensable para resolver, solucionar o mejorar algo inicia teniendo claridad
sobre lo que sucedió y las condiciones actuales del evento a analizar (¿verdad
que sí sueno muy ingenieril?).
Ahí
es donde entra el arte de la pregunta. Preguntar tiene su gracia, especialmente
en el ámbito laboral. Si uno no pregunta adecuada y oportunamente puede
fácilmente ser clasificado por los oyentes en categorías que van desde el
ignorante hasta el chismoso. Peor aún: exceso de cuestionamientos o insistencia
en los mismos y una junta de trabajo puede convertirse en un interrogatorio de
CSI.
El
buen amigo Sócrates, ya desde la antigua Grecia, desarrolló y utilizó la
mayéutica. No se asusten… no es una nueva mala palabra para gritarle a la
señora que se pasó el alto: “#@$& ¡Vieja Mayéutica!” Bueno, si quieres se
la puedes gritar, y a ver como te va. Yo no me hago responsable. Regresando al
tema, resulta que la mayéutica es un método socrático (¡ooobvio!) donde el
maestro, mediante preguntas, busca lograr que el alumno llegue al conocimiento
a través de sus propias conclusiones y no a través de un conocimiento enseñado
o transmitido… ¡Wow! (Léase: ¡guau!)
Otro
método interesante para la búsqueda de información fue inventado por Sakichi
Toyoda, fundador de Toyota y se conoce en inglés como 5 Whys, que significa
“Los 5 porqués”. El método se explica por sí solo: ante un evento, hay que
preguntar al menos 5 veces “¿porqué?” para entender la causa raíz del mismo.
Aunque se le atribuye al Sr. Toyoda, estoy seguro que mi madre lo conocía a la
perfección. Es más, a mi madre le bastaban 4 preguntas y mirarme de frente: “¿Por
qué llegas a estas horas? - Porque el carro ya no prendía… ¿Por qué ya no
prendía el carro? - Porque se quedó sin gasolina… ¿Por qué se quedó sin
gasolina? Porque me quedé sin dinero… ¿Por qué te quedaste sin dinero? Ay mamá…
porque jugamos dominó y perdí…”
Sea
cual sea el método, nunca olvidemos que la pregunta es como una lámpara: alumbramos
aquí, alumbramos acá, alumbramos allá: no sabemos que vamos a encontrar donde
alumbremos ¡Salud!
De verso en verso: Promesas
¿Cómo?
pregunto yo.
¿Cuándo?
cuestionas tú.Juntos, me dices tú.
Siempre, afirmo yo.
La nota musical:
Y
hablando de preguntas, hoy les traigo una canción de la autoría del músico
cubano Ernesto Duarte Brito. Es una de esas favoritas a la que le sobran
versiones e intérpretes. José José presentó su versión de ella en 1981, la cual
sirvió de tema para la telenovela “Monte Calvario”.
¿Cómo
fue?,
no
se decirte cómo fue,no se explicarme que pasó
pero de ti me enamoré.
Fue
una luz
que
iluminó todo mi sertu risa como un manantial
llenó mi vida de inquietud.
"¿Cómo
fue?", José José, Álbum: Romántico, 1981
Twitter:
@gmomtz
Textos
anteriores: http://columnamusicopoetayloco.blogspot.mx/
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