Temporada Navideña
Queridos
lectores: Cada día estoy más convencido de que detrás de los llamados “Clubes
de Precios” hay una mente maestra, casi maquiavélica, entrenada para manipular
la mente humana (especialmente la femenina) y que ha estudiado psicología,
sociología, hipnosis y ciencias ocultas desconocidas para el resto de los
mortales. De alguna manera, este misterioso personaje ha logrado fijar en la
mente de cada uno de nosotros, humildes consumidores, ciertos conceptos que
ahora consideramos mandas y leyes inquebrantables, pero que si las analizamos
con la cabeza fría, son ilógicas y están fuera de la realidad. Me explico: El
secretísimo individuo en cuestión ha conseguido hacer crecer año tras año la
temporada de compras navideñas, tanto así que ahora funciona como sigue: desde
mediados de agosto vemos con curiosidad en nuestra visita al “Club de Precios”
como comienzan a instalar el popular pasillo de adornos, luces y chucherías navideñas.
Imaginen ustedes: si caemos en la trampa, dichos artículos estarán bien
guardados en casita en su empaque original de seis a ocho semanas. Luego, serán
cuidadosamente desempacadas y colocadas amorosamente en algún lugar de nuestro
navideño hogar para ser exhibidas por… ¿cinco, tal vez seis semanas? Entonces,
si sobreviven al exigente maratón Guadalupe-Reyes, volverán al empaque que
cuidadosamente guardamos y permanecerán almacenadas más de 45 semanas
(Interesante estadística, ¿no creen?), si es que no se van directamente a la
basura. Piénsalo bien: ¿Qué otra cosa compras con 8 semanas de anticipación
para usarla 5 semanas y guardarla 45?¿No les parece una contradicción que en
septiembre, mientras celebramos las fiestas patrias, y ochenta días antes del
inicio del Guadalupe-Reyes, el ingenuo
consumidor se la pase viendo artículos navideños? Es como si para preparar la
celebración del grito tuviéramos que comprar la bandera y el tequila desde el
viernes de dolores. Hágame usted el favor.
Y
si sólo fuera exhibición como para irnos preparando para los días navideños, no
sería tanto problema. Pero resulta que este misterioso y desconocido individuo
nos ha convencido de que todos esos artículos NO VAN A REGRESAR. Inclusive el
anaquel se etiqueta así en alguno de estos clubs: “No Resurtible”. Así pues, un
fin de semana cualquiera de octubre podemos presenciar la siguiente escena: el
ingenuo consumidor (léase cualquiera de nosotros) llega por “casualidad” al
pasillo “mágico navideño” y se dedica a ver despreocupadamente algún artículo
que llama su atención. Entonces, el hijo, la hija, la esposa, la suegra o el
consumidor que está junto a él suelta la lapidaria frase que se ha enquistado
en nuestras mentes, y que define el momento de la compra: “Si te gusta,
llévatelo de una vez, porque quien sabe si lo encuentres en la otra vuelta”.
¡Magazo! Es increíble lo que ha logrado el Señor X, amo de la mercadotecnia
navideña.
En
fin. Basta de quejas. Es quincena y toca hacer el súper, que seguro incluirá
artículos para diciembre. ¡Salud!
La nota musical:
Esta
semana recordamos la fecha en que Cristóbal Colón y su tripulación tocaron
tierra en nuestro continente. Los vencedores hablaron de “descubrimiento”. Los
perdedores se quedaron sin voz. No podemos cambiar la historia, pero si hacerla
nuestra y aprender de ella. Una gran canción, en voz de una de las grandes, no
para celebrar, pero si para no olvidarla.
Todas
las voces, todas.
Todas
las manos, todas.Toda la sangre puede
ser canción en el viento.
¡Canta
conmigo, canta,
hermano
americano,libera tu esperanza
con un grito en la voz!
"Canción
con Todos", Mercedes Sosa, Álbum: El Grito de la Tierra, 1970
Twitter:
@gmomtz
Textos
anteriores: http://columnamusicopoetayloco.blogspot.mx/
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