miércoles, 10 de septiembre de 2014

Más si osare un íntimo enemigo


Nuestro México es una nación joven: la próxima semana cumplirá apenas 204 años. Antes fue el Virreinato de la Nueva España y, previo a ello, el Imperio Azteca, con sus respectivos reinos anexos y pueblos subyugados.

Nuestra generación creció con actos cívicos llenos de discursos románticos y grandilocuentes (bonita palabra, ¿no creen) acerca de una patria perfecta y sempiterna (hoy si tenía el diccionario a la mano, jajaja). Sin embargo, si revisamos un poco la historia del hombre, nos daremos cuenta que los conceptos de nación, país y patria son relativos y temporales. Para muestra basta un botón, y como hoy amanecí generoso, les voy a compartir dos:
- El Imperio Romano tuvo presencia en la historia humana por más de 1000 años. La caída de Constantinopla, en 1453, puso fin a la patria por la que miles de personas transitaron. Seguramente muchos de ellos nacieron y murieron creyendo que sería una nación eterna.
- El Imperio Otomano prevaleció por más de 600 años, llegando a su fin con la Primera Guerra Mundial. Miles de personas que hoy día viven en países como Turquía, Túnez, Emiratos Árabes, Egipto, Líbano, Kuwait entre otros, son descendientes de ciudadanos de este imperio. Sus ancestros llamaban patria a este imperio, como ellos hoy denominan al país en el que habitan.

Hoy nuestro México sufre y llora, no por el extraño (extranjero) enemigo que ose profanar nuestro suelo, como menciona nuestro Himno Nacional. Nuestro México sufre por un enemigo interno, casi íntimo. Es un cáncer que habita entre nosotros y quiere arrebatarnos nuestra paz y seguridad. No cerremos los ojos, no pequemos de ingenuos: este cáncer es una amenaza real para nuestro país tal y como lo conocemos. Hoy más que nunca, nuestro país requiere ciudadanos honestos, responsables, rectos; mexicanos que en su hacer cotidiano respeten los lugares de estacionamiento, digan NO a las mordidas, manejen dando preferencia al peatón; ciudadanos que no saquen ventaja de su cargo público, que voten con inteligencia y sensatez y hagan valer su voto; mexicanos que quieran preservar y hacer durar esta nación para ellos, sus hijos y sus nietos. Me gusta esta patria. No quiero otra.

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México! Salud.


De verso en verso: Mi tierra.
Mi tierra que vibra
como una guitarra
que canta y que grita
con güiro y con arpa.

Mi tierra que sabe
a mole y a salsa
pozole y tortilla
frijoles y habas.

Mi tierra está llena
de espíritu y raza
de gente valiente
que sueña y alcanza.

Mi tierra es mi gente
mis padres, mi casa,
mi lengua, mi fe,
mis hijos, mi patria.


La nota musical:
Salvador Flores Rivera, mejor conocido como Chava Flores, compuso más de 200 temas. La mayoría de ellos retratan de forma magistral nuestra cultura, nuestra “mexicanidad”. Hoy estas canciones son documentos históricos del México que nos forjó. En una de sus más célebres composiciones, Chava Flores nos muestra como utilizar “Masiosare” como nombre propio, era ya motivo de risa hace casi 60 años.

Cuando yo tenía tus años ya había nacido Piedad,
Holocausto, Justiniano, Masiosare y Nicolás;
la menor de las Gutiérrez con cien vueltas se casó…
y esta Céfira no sale por más vueltas que le doy.

¡Vámonos al parque Céfira, para ver si encuentras cónyuge!
¡Vámonos al parque Céfira, yo te llevo y tú respóndeme!
Las muchachas por allá, los muchachos por acá
y sentados en las bancas los papás y las mamás.
Las muchachas por allá, los muchachos por acá,
y la banda de mi pueblo toca y toca a todo dar.

“Vámonos al Parque Céfira”, Chava Flores (1920-1987), grabada c. 1955



Twitter: @gmomtz


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Publicado el 10/09/2014 en
www.antenasanluis.mx



http://antenasanluis.mx/musico-poeta-y-loco-mas-si-osare-un-intimo-enemigo/


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