¿A qué te sabe la Navidad?
A mí me sabe a regreso. Hace ya unos
cuantos años salí de mi ciudad natal. Por eso, Navidad me sabe a las calles de
mi infancia, a casa de mi mamá, a caminar por el centro. Sabe a frío seco en la
sombra y a sol picante a la intemperie. Sabe a quitarse y ponerse el suéter al
menos 4 veces a lo largo del día. Sabe a
panadería para las tortas del recalentado, a gorditas de horno en fin de
semana, a enchiladas y chocolates que solo se encuentran aquí. Sabe a agua
mineral. Pero mineral en serio, no gasificada. Y por supuesto, sabe a un buen
whisky con esa agua.
Me sabe a tradiciones. A posada de
verdad, con panderos para los niños y villancicos entre misterio y misterio. A
caña, guayaba y mandarina, y luces de esas montadas en un alambre que cada año
duran menos prendidas. A las tías que cuidan los peregrinos mientras pedimos
posada porque los tienen que cargar los más pequeños de la casa. Me sabe a los
de afuera y a los de adentro, que siempre agarran diferente tono para cantar la
pedida de posada. Me sabe a ponche con fruta y tamales calientes.
Me sabe a recuerdos, a muchos recuerdos.
A aquellos de niño cuando creía en la magia, y estaba seguro que algo llegaría
para mí. Hoy sabe mucho a aquellos que ya se fueron, pero que nunca han dejado
de estar. Sabe, por supuesto, a cambios, porque además de los que ya no están, las
familias crecen y nuevos actores entran al escenario.
Pero sobretodo me sabe a encuentro: A
abrazos, apretones de mano, a pláticas de sobremesa, a interrumpirnos unos a
otros porque tenemos mucho que contarnos y poco tiempo para hacerlo.
¡Que bueno que nos invitaste a tu fiesta de
cumpleaños Señor! Entre todos estos sabores no quiero dejar de felicitarte y
darte gracias. Vamos pues, a saborear estos días y el encuentro contigo y con
nuestra gente. ¡Salud!
De verso en verso: Siempre Tú
Siempre
Tú, nos cambias la jugada,
siempre
Tú, volteas la última carta.
Para
mostrar tu poderío
pusiste
un Rey dentro de un niño
Para
salvar nuestro destino
en
prenda diste tú único Hijo.
Siempre
Tú, palabra en el silencio.
Siempre
Tú, silencio que retumba.
La
nota musical.
Algunas
personas me preguntan porque sigo guardando mis canciones en mi iPod. La
respuesta es sencilla: muchas de mis canciones favoritas son poco comunes, poco
populares, muy viejas, muy locales o una combinación de todo eso. Por lo tanto,
no están disponibles en los servicios en línea. Este es el caso de una de mis
favoritas que hoy les comparto:
Que
la mesa reúna ilusiones
y
detalles de un mismo vivir.
El
sabor del encuentro y la fiesta
crecerá
como masa de pan.
Las
fuerzas se rehacen en la mesa
se
olvidan los silencios sin razón
se
escucha una nueva palabra
con
la mirada en torno al pan
en
torno a Él.
"En
torno al pan", Kairoi, c. 1980
Twitter:
@gmomtz
Textos
anteriores: http://columnamusicopoetayloco.blogspot.mx/
No hay comentarios.:
Publicar un comentario